Sin capacitación especializada en materia de seguridad pública, ocho de las 11 brigadas de Policía Militar (PM) activas hoy en la Sedena, comenzaron a operar durante el último tramo del gobierno de Enrique Peña Nieto.

De acuerdo con registros de la propia Secretaría, alrededor de 25 mil elementos, el 70 por ciento de los 36 mil que se sumarán a la Guardia Nacional anunciada por AMLO, se incorporaron a la PM de manera formal y en instalaciones adecuadas, a partir de finales de febrero de 2016, cuando fue inaugurada la 4ª. Brigada en el municipio de General Escobedo, Nuevo León. Ésta, surgió con la idea de coadyuvar con autoridades civiles de la región noreste del país en tareas de seguridad.

La unidad norteña fue la primera en funcionar fuera del Valle de México, donde se habían instalado las primera tres brigadas desde la década de los 90 del siglo pasado: una en el Campo Militar Número Uno en la Ciudad de México (1990) y dos más en las bases de Santa Lucía (1993) y San Miguel de los Jagueyes (1996), Edomex.

Durante casi 20 años, la corporación se mantuvo estancada, sin crecimiento y con escasa participación operativa.

A la luz de estos datos, la PM que irá a la Guardia lopezobradorista, está lejos de ser experimentada, carece de adiestramiento especial para combatir el delito.

Prueba de su crecimiento acelerado, es el número de efectivos: en menos de 3 años, pasaron de 9 mil a 36 mil.

“Se reorganizó al Cuerpo de Policía Militar con objeto de hacer más eficiente nuestra participación en apoyo a las autoridades civiles”, explicó en febrero pasado, en el marco del Día del Ejército, el Secretario Salvador Cienfuegos Zepeda. Vía solicitud de transparencia —folio 000070008217—, la Defensa Nacional aclaró en torno a la Policía Militar:

“No existe una capacitación especializada en materia de seguridad pública, debido a que las funciones de la Policía Militar y del Ejército Mexicano, se enfocan a dar cumplimiento a las cinco misiones estipuladas para las Fuerzas Armadas en el Artículo Primero de la Ley Orgánica. Sin embargo, en actividades de seguridad pública la Policía Militar únicamente actúa en coadyuvancia con las autoridades de los tres órdenes de gobierno y, en su caso, la restauración de la seguridad pública, siempre que esto último derive de la petición de una autoridad competente y previa aprobación del Presidente de la República”.

En el mismo oficio, la dependencia detalló: “Las unidades están conformadas por soldados y clases, así como oficiales y jefes de diferentes armas y servicios del Ejército, al mando de un comandante y con las funciones de: proteger los cuarteles generales e instalaciones militares; dirigir el tránsito de vehículos; custodiar, evacuar y controlar a prisioneros de guerra, prisiones, procesados y sentenciados; y cooperar con los órganos especiales en la averiguación de espionaje, sabotaje y demás actividades subversivas”.

BOOM. Tras la apertura de aquella 4/a. Brigada, con más de 3 mil efectivos, en el periodo de marzo de 2016 a octubre de 2018, el gobierno federal formalizó otras seis en: San Miguel de los Jagüeyes, Puebla, CDMX, Isla Mujeres (Quintana Roo), San Pedro de las Colonias (Coahuila) e Irapuato (Guanajuato).

Una más, en el predio El Sauz de Culiacán, Sinaloa, arrancó con casi tres meses de retraso, inaugurado el 20 de noviembre por el actual presidente. Apenas el mes pasado, después de la ceremonia inaugural de la 10/a. Brigada en Quintana Roo, última desplegada en el sexenio, el General Cienfuegos refirió: “El proyecto que se está materializando, obedece a una estrategia que ha venido implementando la Secretaría para reorientar el despliegue operativo del Ejército y Fuerza Aérea, incrementando la cobertura territorial, a fin de optimizar los recursos humanos y materiales asignados a las regiones militares para el cumplimiento de sus misiones”.

La inversión, por cada una de las ocho sedes puestas en operación, fluctúa entre 420 y 740 millones de pesos, para un monto total cercano a los 4 mil millones de pesos. Las instalaciones de la brigada de Sinaloa, con una superficie de 100 hectáreas, fueron las más caras del grupo.

Cada brigada se conforma de tres batallones regulares y uno de operaciones especiales, y está integrada por un promedio de entre 3 mil y 3 mil 500 policías militares.

Sus complejos, en general, cuentan con: cuartel central, stand de tiro y alojamientos o unidad habitacional; depósitos de armamento, vestuario y equipo; áreas para resguardo y mantenimiento de vehículos; comedor y complejo canófilo;  ulas para capacitación y adiestramiento.

Según el General Lucino Carlos Piedra Lezama, comandante de la PM y quien estuvo entre los evaluados para ser Secretario: “Los conocimientos y habilidades que requiere la formación de un integrante de la PM no son comunes a la de los demás miembros del Ejército, se unen otras características como la precaución, la desconfianza, y la reacción para cumplir las disposiciones legales dentro de instalaciones militares, así como preservar la seguridad y mantener el orden, cooperar con su granito de arena en velar por las familias”.

El cuerpo de PM fue creado por la Sedena en 1948, pero hasta agosto de 1959 se integró como Batallón Único. Pasaron más de 30 años para el surgimiento de la 1ª Brigada en el Campo Militar Número 1.

Al asumir Peña Nieto la Presidencia, había sólo tres brigadas. Las ocho ya referidas aquí se formaron con oficiales y tropa de otros batallones y regimientos; constituirán durante el próximo gobierno la Guardia Nacional pejista, junto a 20 mil elementos de la Policía Federal y 10 mil de la Policía Naval.